
Un buen día de febrero de este año, recibí una llamada para participar en un blog. Y pregunté, “¿un blog?”, la verdad sabía que existían, pero por lo pronto no había tenido tiempo ni ganas de visitar alguno. Sin embargo la idea de escribir lo que se me diera la gana, me pareció increíble…
Acepté la invitación y recibí un correo con todas las instrucciones para que pudiera armar mi blog. Me tomé un par de horas para entender más o menos cómo funcionaba y finalmente publiqué mi primer post.
Me sorprendí mucho cuando al otro día abrí mi cuenta de correo de Hotmail y recibí varios “comments” a mi post. Para ese momento no tenía ni idea de que alguien me contestaría o simplemente que eso iba a pasar. (Si ya sé que suena a comentario de súper novata…pero realmente en ese momento lo era…ja ja ja).
Empecé a escribir cada semana y me dio mucha curiosidad cuando de pronto recibí un “comment”, seguido de un mail de alguien que era mi amor platónico de cuando tenía 13 años, porque en ese entonces vivía a lado de la casa de mi tia!
Me quedé con cara de ¿what?
Y obvio le respondí de inmediato.
Y entonces empezó la onda del intercambio de mails, fotos, etc… De que si ¿tú qué haces?, ¿tú quién eres?, y ¿qué piensas de esto? y ¿qué haces ese país? y ¿qué haces en chilangolandia?
Y así…..
Y un buen día……,
Un buen día Z. me dijo algo así como: “¿a ver cuando nos vemos en el chat?”.
¿A ver cuando nos vemos en el chat?
Chale.
Tenía años que no chateaba. Por muchas razones que en este momento no tienen importancia….
Y por no seguir los pasos que se requerían para instalar la nueva versión del MSN abortaba la misión de chatear.
Hasta que un día en otro mail, el Sr. Z me preguntó directamente: “¿qué nunca vas a chatear?”
Ese día era viernes y curiosamente no tenía muchas actividades y decidí tomarme el tiempo de leer las instrucciones para poder instalar el pinche MSN. Entonces hice el copy paste y lo imprimí y tiré a la basura la versión vieja y finalmente en menos de 15 minutos estaba conectada…..
El caso es que en el momento en que me conecté, en ese instante, ¿quién crees que estaba conectado? y ¿quién crees que me dijo: “Hola Lady Zen”?
Pues claro, Mr. Z.!
Total pués que nos quedamos horas en el chat. Cada uno cenó en el lugar en el que se encontraba y finalmente pudimos conocernos más.
No es lo mismo un mail que chatear y aquí como que todo fluyó mas fácil y quedamos de chatear al otro día.
A veces se me han presentado situaciones en la vida que me han hecho ir al extremo, …yendo al extremo, hasta el pico de Orizaba y luego sufriendo la caída libre de regreso.
Y en ese jugármela toda en diferentes aspectos de la vida me he divertido como nunca. Y a veces me ha ido bien, a veces mejor, a veces más o menos y a veces de la chingada.
Y en ese momento la vida me dio la opción de tomar o no una decisión extrema.
Piensa en esto, estás en viernes en tu casa, estas chateando con el hombre que era tu amor platónico de la adolescencia y a quien por pura coincidencia habías visto unos años atrás para rectificar que te encantaba.
Él no te conoce pero has establecido una comunicación por mail, ahora por chat y “según tú”, lo conoces lo suficiente como para creer y afirmar que es un hombre sensible, inteligente, súper chido y hasta espiritual (que por cierto si lo es)…muy en la onda de “Zorba el Buda”, al estilo Osho, pero finalmente con un muy buen viaje.
Por lo pronto vive a unas horas de donde tú vives y finalmente te encanta. Y de pronto tienes más o menos está conversación en el chat:
LZ. -Ya tengo ganas de conocerte en vivo.
Z. Yo también.
LZ. Pues a ver cuando me invitas a cenar allá a donde vives.
Z. Pues cuando quieras.
LZ. ¿Cuándo es tu día libre?
Z. El Domingo.
LZ. Yo no puedo el Domingo, pero si el Lunes.
Z. Vuelo 52 con destino X Sale a las 2 y llega a las 9.
¿Tú qué harías?, ¿tomabas el avión y te lanzabas a cenar con él o no?
Continuará…
(este post, el pasado y los que siguen de esta secuencia, son escritos con el más absoluto respeto y cariño, porque narro una de las experiencias más chidas de mi vida, al menos en su primera fase…)